Buryaile en CAME con Economías Regionales

Durante más de dos horas de reunión, el ministro de Agroindustria de la Nación, Ricardo Buryaile, en un gesto a pocos meses de su asunción, se presentó y escuchó a representantes de 32 complejos productivos agropecuarios de todo el país encabezados por el titular de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), Osvaldo Cornide. CAME le entregó al ministro el anteproyecto de Ley “Régimen de promoción de las Economías Regionales”.

Entre los temas abordados por los productores nucleados a la confederación empresaria -que representa a más de 400 entidades de economías regionales- le expusieron al ministro la preocupación por la distorsión de precios que se generan entre el origen del producto agropecuario y el que se abona en góndola.

Por su parte, Buryaile detalló el plan de gobierno propuesto para el sector, enfocado principalmente a incrementar el agregado de valor en origen, la devolución del IVA de los alimentos de la canasta básica para los sectores más vulnerables “En alimentos el 21% de IVA es altísimo”, señaló y habló de un plan de financiamiento bancario y extra bancario como respuesta a la falta de recursos de los productores.

Respecto al sector citrícola, anunció que se están gestionando soluciones y que resulta “inminente” el ingreso de limones a los Estados Unidos y con un poco más de demora para los cítricos dulces. En cuanto a la carne, en los próximos 6 meses se resolvería la comercialización a norteamérica.

También Buryaile se comprometió a avanzar en la implementación de un seguro generalizado que al menos cubra los costos, teniendo en cuenta “el corte de la cadena de pagos que se produce cuando hay un problema”, amortiguar la presión fiscal de la agroindustria y a conformar “una mesa productiva con la AFIP para analizar las distorsiones impositivas en la cadena de valor”.

En cuanto a la inflación, el ministro remarcó: “No creo que haya blanco o negro. No es el apriete o la pistola en la mesa, ni tampoco que cada uno haga lo que quiera. Hay que tomar medidas para frenar la inflación. No creemos en el mercado a la vieja usanza, creemos que el control de la inflación es más por producción y no por restricción. Me preocupa tener una desaceleración de la inflación y que las paritarias sean razonables”.

Estuvieron presentes, entre otros, representantes de la Sociedad Rural de Córdoba y la de Misiones, los sectores vitivinícola, peras y manzanas, frutas finas, apícola, citrícola, arrocero, yerbatero, tealero, hortícola, azucarero, tabacalero y ganaderos, acompañados por el presidente del sector de Economías Regionales de CAME, Raúl Robín.

“Se necesita transparentar los mercados para no perjudicar a los productores ni a los consumidores”, dijo Jorge Figueroa, presidente de la Federación de Productores de Fruta de Río Negro y Neuquén.

Por su parte, Juan José Ramos, presidente de la Asociación de Viñateros y Fruticultores Independientes de San Juan, planteó la necesidad de adecuar la cadena de valor. “De acuerdo a las medidas anunciadas en Mendoza, es importante también que los productores retengamos el vino hasta el 1º de agosto en lugar del 1º de junio para permitir que quienes no hayan podido vender el vino de la cosecha anterior, al haber menos oferta, puedan recuperar el precio del vino de traslado y en consecuencia el precio de la uva”.

Julio Jaime, presidente de la Federación del Citrus de Entre Ríos, sostuvo que “se necesita una nueva ley de emergencia agropecuaria, ya que los fondos no alcanzan”.

Por último, Carlos Stabile, presidente del Comité Argentino de Blueberries, expresó la urgencia de concretar nuevos mercados.

Acerca del anteproyecto de ley “Régimen de Promoción de las Economías Regionales”

En el encuentro, CAME le entregó al ministro un anteproyecto de Ley “Régimen de promoción de las Economías Regionales” que propone una reparación histórica de las producciones primarias de las provincias que integran el NOA, NEA, Cuyo y la Patagonia, ya que evidencian un menor grado de desarrollo y los índices más débiles en las estadísticas que dan cuenta de su realidad económica, productiva y social, entre otros aspectos.

Es por ello que la ley permitiría un re-diseño de la estructura normativa, regulando aspectos de vital incidencia en un proceso de inversión del capital, como el acceso a créditos y reducción impositiva, que permitan acortar las enormes desventajas competitivas respecto de la pampa húmeda.

Se propone así un nuevo marco normativo para garantizar al crecimiento equitativo de la Nación, con políticas diferenciadas orientadas a equilibrar el desigual desarrollo social, económico, tecnológico y productivo relativo de las provincias y evitar el desarraigo, mejorando sus niveles de crecimiento, competitividad y empleo de manera sostenida, ambientalmente sustentable y complementario del anunciado Plan Belgrano.

 Fuente: CAME

Advierten que por la falta de rentabilidad, pequeños arroceros están desapareciendo

Lo alertó la Cámara de Industriales Arroceros Argentina. Piden reducir los costos que impactan en la cadena, sobre todos los relacionados con la distribución, el transporte y la logística.

Fuente: Nea Rural

La Cámara de Industriales Arroceros Argentina expresó su preocupación por la cruda realidad que está viviendo desde el sector arrocero ante la pérdida de rentabilidad en la producción de arroz y la falta de políticas económicas.

La industria atraviese esta difícil coyuntura mientras espera un shock de competitividad. “Para devolver la competitividad al sector de manera inmediata es imperativo trabajar en conjunto con el gobierno en la reducción de costos que impactan en la cadena, sobre todos los relacionados con la distribución, el transporte y la logística, bajar la carga tributaria que lo agobia y facilitar el reintegro de impuestos en las exportaciones”, destacó la cámara en un comunicado.

Según esgrimió el sector, en el año 2008 el 70% de la cosecha era producida por pequeños y medianos productores y el 30% era originado por empresas Agroindustriales. “Esta pirámide se ha ido invirtiendo a lo largo de estos años debido a la falta de rentabilidad de los pequeños productores. La industria incrementó su originación para poder abastecer sus molinos, y en la actualidad se puede estimar que el 70 % de la cosecha está en manos de la industria y el 30% en manos de productores pequeños y medianos”, señalaron desde la organización.

La pérdida de rentabilidad en la producción de arroz obedece, advirtió la Cámara, tanto a las malas políticas económicas implementadas por el gobierno anterior (de las cuales el cepo cambiario y las trabas al comercio exterior fueron su principal expresión) como a la baja progresiva de los precios internacionales

“El sector sostiene que el dólar vuelve a estar retrasado. El fuerte incremento de los costos en dólares, que se verificó entre 2011 y 2015 no logró ser revertido con la salida del cepo cambiario del año pasado; y desde entonces, la inflación superó a la apreciación del dólar, deteriorando nuevamente la ecuación de rentabilidad, con fuerte impacto negativo en la competitividad del sector”, concluyó el comunicado.

El sector arrocero aseguró que atraviesa una “difícil situación”

La Cámara de Industriales Arroceros Argentina remarcó que la actividad espera “un shock de competitividad” a través de la reducción de costos.

Fuente: Infocampo

La Cámara de Industriales Arroceros Argentina expresó su preocupación por “la cruda realidad que está viviendo el sector arrocero ante la pérdida de rentabilidad en la producción de arroz y la falta de políticas económicas”.

En un comunicado, la entidad aseguró que “la industria atraviesa esta difícil coyuntura mientras espera un shock de competitividad”. “Para devolver la competitividad al sector de manera inmediata es imperativo trabajar en conjunto con el gobierno en la reducción de costos que impactan en la cadena, sobre todos los relacionados con la distribución, el transporte y la logística, bajar la carga tributaria que lo agobia y facilitar el reintegro de impuestos en las exportaciones”, señaló.

“El punto es amortizar la expansión de inversión que viene realizando la industria y aumentar la producción primaria (dadas las proyecciones de crecimiento del “Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial – PEA 2020)”, sostuvo, en relación a las 2 millones de toneladas estimadas para el 2020.

En ese sentido, la Cámara remarcó que en el año 2008 “el 70% de la cosecha era producida por pequeños y medianos productores y el 30% era originado por empresas agroindustriales. Esta pirámide se ha ido invirtiendo a lo largo de estos años debido a la falta de rentabilidad de los pequeños productores. La industria incrementó su originación para poder abastecer sus molinos, y en la actualidad se puede estimar que el 70 % de la cosecha está en manos de la industria y el 30% en manos de productores pequeños y medianos”.

“La pérdida de rentabilidad en la producción de arroz obedece tanto a las malas políticas económicas implementadas por el gobierno anterior (de las cuales el cepo cambiario y las trabas al comercio exterior fueron su principal expresión) como a la baja progresiva de los precios internacionales”, consideró.

En tanto, aseguró que “el sector sostiene que el dólar vuelve a estar retrasado. El fuerte incremento de los costos en dólares, que se verificó entre 2011 y 2015 no logró ser revertido con la salida del cepo cambiario del año pasado; y desde entonces, la inflación superó a la apreciación del dólar, deteriorando nuevamente la ecuación de rentabilidad, con fuerte impacto negativo en la competitividad del sector”.

“La industria deberá adecuarse indefectiblemente a la dura realidad: elevada capacidad ociosa; sueldos en dólares altos (y crecientes por paritarias del orden del 25%); costo laboral no salarial excesivo; costos energéticos más elevados; precios internacionales estables o tendientes a la baja; y dólar “cepado” por altas tasas de interés, lo que eleva, a su vez, el costo de financiamiento”, observó.

En cuanto al Gobierno Nacional, opinó que “intenta estabilizar la macroeconomía gradualmente. Los desequilibrios macroeconómicos se van resolviendo lentamente y los resultados favorables en materia de consumo masivo y rentabilidad aparecen más lentamente de lo previsto tanto para el sector como para la economía en su conjunto”.

“La industria del arroz necesita de un shock de competitividad. Sólo así podrá subsistir, dado que está trabajando a pérdida de agregado de valor en lugar de generar valor agregado al arroz. Para crecer y continuar con las inversiones necesarias para afianzar su presencia global con los mejores estándares de calidad. La competitividad tiene una dimensión cambiaria pero no es la única ni la más importante”, concluyó el comunicado.

Paralelamente, agregó que tras las proyecciones del PEA “muchas industrias agrandaron la capacidad de elaboración e invirtieron en tecnología. Resultado de dichas inversiones, hoy la industria arrocera argentina cuenta con una capacidad instalada de procesamiento que supera los 2 millones de Tn”.

“Sin embargo, las previsiones no se cumplieron. Desde los 1,6 millones de Tn de la cosecha 2007/2008, hemos asistido a una progresiva reducción de la producción, hasta llegar a este año a un volumen estimado de 1,2 millones de Tn. La disponibilidad de arroz resultaría algo superior producto del “carry in”, unas 1.3 millones de Tn en total, de las cuales 500 mil Tn se destinarían al mercado doméstico y 780 mil Tn quedarían de saldo exportable”, cerró la Cámara.

Arroz: otro sector productivo que está en crisis

Fuente: Ámbito

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La CámaradeIndustriales Arroceros Argentina expresó mediante un comunicado su preocupación por “la cruda rea- lidad que está viviendo el sector ante la pérdida de rentabilidad y la falta de políticas económicas”.

“Para devolver la competitivi- dad al sector de manera inme- diata es imperativo trabajar en conjunto con el Gobierno en la reducción de costos que impac- tan en la cadena, sobre todos los relacionados con la distribución, el transporte y la logística, bajar la carga tributaria que lo agobia y facilitar el reintegro de impues- tos en las exportaciones”.

Además, la cámara advierte que en 2008 el 70% de la cose- cha era producida por pequeños

y medianos productores y el 30% era originado por empre- sas agroindustriales, pero esta pirámide se invirtió a lo largo de los últimos años en detrimento de los pequeños. “La industria incrementó su originación para poder abastecer sus molinos, y en la actualidad se puede estimar que el 70% de la cosecha está en manos de la industria y el 30% en manos de productores pequeños y medianos”, explican.

Al igual que otros sectores, los arroceros sostienen que el tipo de cambio está retrasado y que el fuerte incremento de los costos en dólares, que se verificó entre 2011 y 2015, no logró ser revertido con la salida del cepo cambiario del año pasado.

Crisis arrocera: piden medidas para mejorar la competitividad

Reclaman bajar los costos ligados a la distribución, el transporte y la logística, además de una reducción de la carga tributaria.

Fuente: Clarín 

La Cámara de Industriales Arroceros Argentina está en alerta ante la pérdida de rentabilidad en la producción de arroz y “la falta de políticas económicas”, indicó la entidad en un comunicado.

“La industria atraviese esta difícil coyuntura mientras espera un shock de competitividad. Para devolver la competitividad al sector de manera inmediata es imperativo trabajar en conjunto con el gobierno en la reducción de costos que impactan en la cadena, sobre todos los relacionados con la distribución, el transporte y la logística, bajar la carga tributaria que lo agobia y facilitar el reintegro de impuestos en las exportaciones”, sostuvo la Cámara.

El punto es amortizar la expansión de inversión que viene realizando la industria y aumentar la producción primaria, señalaron.

Según los datos que maneja la entidad, mientras que en 2008, el 70% de la cosecha era producida por pequeños y medianos productores y el 30% por empresas agroindustriales, esta pirámide se invirtió “debido a la falta de rentabilidad de los pequeños productores”. La industria incrementó su originación para poder abastecer sus molinos, y en la actualidad se puede estimar que el 70 % de la cosecha está en manos de la industriay el 30% en manos de productores pequeños y medianos.

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“La pérdida de rentabilidad en la producción de arroz obedece tanto a las malas políticas económicas implementadas por el gobierno anterior (de las cuales el cepo cambiario y las trabas al comercio exterior fueron su principal expresión) como a la baja progresiva de los precios internacionales“, indicó la Cámara. También afirmó que el dólar vuelve a estar retrasado.

“El fuerte incremento de los costos en dólares, que se verificó entre 2011 y 2015 no logró ser revertido con la salida del cepo cambiario del año pasado; y desde entonces, la inflación superó a la apreciación del dólar, deteriorando nuevamente la ecuación de rentabilidad, con fuerte impacto negativo en la competitividad del sector”, detallaron.

Una foto del sector

La industria está operando con una elevada capacidad ociosa; sueldos en dólares altos (y crecientes por paritarias del orden del 25%); costo laboral no salarial excesivo; costos energéticos más elevados; precios internacionales estables o tendientes a la baja; ydólar “cepado” por altas tasas de interés, lo que eleva, a su vez, el costo de financiamiento.

“El gobierno de Mauricio Macri intenta estabilizar la macroeconomía gradualmente. Los desequilibrios macroeconómicos se van resolviendo lentamente y los resultados favorables en materia de consumo masivo y rentabilidad aparecenmás lentamente de lo previsto tanto para el sector como para la economía en su conjunto”, analizó la entidad en el comunicado.

Y agregó: “La industria del arroz necesita de un shock de competitividad. Sólo así podrá subsistir, dado que estátrabajando a pérdida de agregado de valor en lugar de generar valor agregado al arroz. Para crecer y continuar con las inversiones necesarias para afianzar su presencia global con los mejores estándares de calidad. La competitividad tiene una dimensión cambiaria pero no es la única ni la más importante“.

Antecedentes

A raíz del “Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial 2010-2020 (PEA)”, en el que se proyectaba una producción de arroz de 2 millones de toneladas para el 2020, muchas industrias agrandaron la capacidad de elaboración e invirtieron en tecnología. Así, hoy la industria arrocera argentina cuenta con una capacidad instalada de procesamiento que supera los 2 millones de toneladas.

Sin embargo, las previsiones no se cumplieron. Desde los 1,6 millones de toneladas de la cosecha 2007/2008, la producción se fue reduciendo, hasta llegar a este año a 1,2 millones. “La disponibilidad de arroz resultaría algo superior producto del ‘carry in’, unas 1,3 millones de toneladas en total, de las cuales 500.000 se destinarían al mercado doméstico y 780.000 quedarían de saldo exportable”, explican en la Cámara.

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Por la baja rentabilidad, el arroz perderá un 10% del área sembrada

En los últimos 10 años la producción cayó cerca de un 25%, desde 1,6 millones de toneladas al 1,2 millón de este año. Preocupación por la pérdida del negocio.

Fuente: El Cronista

La Cámara de Industriales Arroceros Argentina (CIAA) expresó su preocupación por lo que considera “una cruda realidad del sector”, sustentado en la pérdida de rentabilidad en la producción y la falta de políticas económicas.

Así lo remarcó en un comunicado en el que detalla el deterioro que viene viviendo en los últimos años, y que se acrecentó en los últimos meses por la baja progresiva de los precios internacionales. Además, resaltó que el cambio de Gobierno no modificó la situación de los productores, más allá de la quita del cepo cambiario y la devaluación del tipo de cambio. “El fuerte incremento de los costos en dólares, que se verificó entre 2011 y 2015 no logró ser revertido con la salida del cepo cambiario del año pasado; y desde entonces, la inflación superó a la apreciación del dólar, deteriorando nuevamente la ecuación de rentabilidad, con fuerte impacto negativo en la competitividad del sector”, afirmó.

Según explicó Marcelo Agosti, Secretario de la CIAA a El Cronista la competitividad depende principalmente de la exportación y, por la combinación de una presión impositiva alta y un dólar barato, “estamos siendo más caros que países como Uruguay o Paraguay”. A eso también le agrega la falta de infraestructura adecuada, en puertos y trenes. Según sus cálculos, la producción se verá resentida en la próxima campaña por la falta de estímulos para la producción del arroz, sobre todo teniendo en cuenta que “en los próximos 70 días se define la siembra y como no es rentable estimamos una reducción del área a sembrar del 10%”, afirmó. Los datos marcan que actualmente la industria arrocera, focalizada en las provincias de Entre Ríos, Corrientes, Santa Fe y Chaco, cuenta con una capacidad instalada de procesamiento que supera las 2 millones de toneladas.

Sin embargo, la producción de este año se estimó en un volumen de 1,2 millones de toneladas, cuando la cosecha 2007/2008, casi 10 años atrás, estuvo en el orden de 1,6 millones de toneladas. “La disponibilidad de arroz resultaría algo superior producto del ‘carry in‘, unas 1,3 millones de toneladas en total, de las cuales 500.000 se destinarían al mercado doméstico y 780.000 quedarían de saldo exportable”. “La industria atraviesa esta difícil coyuntura mientras espera un shock de competitividad”, resaltó el comunicado de la CIAA, que reclamó mayores respuestas del Gobierno e incentivos para la producción. “Es imperativo trabajar en conjunto con el Gobierno en la reducción de costos que impactan en la cadena, sobre todos los relacionados con la distribución, el transporte y la logística, bajar la carga tributaria que lo agobia y facilitar el reintegro de impuestos en las exportaciones”.

Según Agosti, el anuncio de los reintegros anunciado por el Gobierno a principios de año, que en el caso del arroz pasó de 0% a entre 2% y 3%, al igual que la quita de retenciones que eran del 5%, “quedaron cortas y no alcanzan para devolverle competitividad al sector”. Para graficar la situación de los últimos años, la Cámara destacó que en 2008 el 70% de la cosecha era producida por pequeños y medianos productores y que un 30% era originado por empresas agroindustriales. Esta pirámide se fue invirtiendo a lo largo de los años, por la pérdida de rentabilidad de los productores. Así, la industria incrementó su originación para poder abastecer sus molinos, y en la actualidad se puede estimar que el 70% de la cosecha está en manos de la industria y el 30% en manos de productores pequeños y medianos.

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Seguimos colaborando con CONIN

Ayer, se entregó el segundo pallet de arroz en CONIN Concordia. Esta vez, fue donada por la empresa Marcos Schmukler S.A.

 

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Arroz Argentino inicia un proceso colaborativo junto a CONIN

La Cámara de Industriales Arroceros en apoyo a la Fundación CONIN, participa activamente en el programa de Responsabilidad Social.

En esta oportunidad, Arroz Argentino, inicia un proceso colaborativo de acción social para el crecimiento saludable de los niños de hoy y del mañana.

La Cámara dona a partir de mayo 2.250 Kg de arroz blanco por mes.  Su entrega es distribuida a las madres por medio de la Red de CONIN.

La Cámara representa el 90% de los industriales arroceros de Argentina y cuenta con una trayectoria de más de 10 años.

La Cooperativa para la Nutrición Infantil, (CONIN) es una organización no gubernamental cuyo objetivo fundamental es ‘acabar con la desnutrición infantil’.

Con los años el modelo de CONIN se expandió exitosamente en Latinoamérica. En el caso de Argentina, fue fundada por el Dr. Abel Pascual Albino en la provincia de Mendoza, en la Argentina, el 4 de septiembre de 1993.